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    <title>RadioRafaela</title>
    <subtitle>Últimas noticias de rafaela Argentina</subtitle>
    <updated>2026-06-16T13:26:04+00:00</updated>
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            Qué le pasa al cerebro cuando juega la Selección Argentina en el Mundial
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                <![CDATA[RadioRafaela]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_sO5bvEe0Sl2LdyAdwfLBGLRDAs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/06/ansiedad_por_el_mundial.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada cuatro años ocurre un fenómeno que trasciende el deporte. Las calles se vacían, los grupos de WhatsApp hierven de mensajes y hasta quienes habitualmente no siguen el fútbol se interesan por el resultado.</p><p>&nbsp;</p><p>Pero detrás de esa pasión colectiva hay una explicación científica: cuando juega la Selección Argentina, el cerebro pone en marcha una serie de procesos que modifican el estado emocional, la atención e incluso el funcionamiento del organismo. Para muchas personas, la ansiedad comienza varias horas antes del pitazo inicial y solo desaparece cuando termina el partido.</p><p>&nbsp;</p><p></p>El cerebro vive el partido como un desafío propio<p>&nbsp;</p><p>La ansiedad que aparece antes de un partido importante no es una exageración ni una simple sensación subjetiva. La neurociencia sostiene que el cerebro interpreta determinados acontecimientos emocionalmente significativos como si fueran experiencias personales.</p><p>&nbsp;</p><p>En el caso de la Selección Argentina, el vínculo trasciende lo deportivo. Se mezclan la identidad nacional, los recuerdos familiares, las emociones compartidas y la expectativa de alcanzar un objetivo colectivo. Esa combinación hace que el cerebro responda con una activación muy similar a la que tendría frente a un examen, una entrevista laboral o cualquier otro evento considerado trascendente.</p><p>&nbsp;</p><p>Cuando se acerca el inicio del encuentro, aumenta la actividad del sistema nervioso simpático, responsable de preparar al organismo para responder ante situaciones de tensión. Como consecuencia, se libera adrenalina, una hormona que incrementa la frecuencia cardíaca, acelera la respiración y mantiene al cuerpo en estado de alerta.</p><p>&nbsp;</p><p></p><p>&nbsp;</p><p>Por eso muchas personas sienten "mariposas" en el estómago, sudor en las manos, tensión muscular o una sensación permanente de nerviosismo durante la previa.</p><p>&nbsp;</p><p>A su vez, el cerebro comienza a producir cortisol, conocido como la hormona del estrés. En niveles moderados resulta útil porque mejora la atención y permite reaccionar rápidamente. Sin embargo, cuando la ansiedad se prolonga durante varias horas puede provocar irritabilidad, dificultad para concentrarse e incluso alterar el sueño.</p><p>&nbsp;</p><p>Los especialistas explican que este fenómeno también está relacionado con la llamada "identidad social". Las personas sienten que forman parte de un grupo y viven los logros o las derrotas como propios. Esa identificación hace que un gol genere una descarga de felicidad comparable con la que producen otros acontecimientos personales importantes.</p><p>&nbsp;</p><p>No es casual que después de un triunfo aparezcan abrazos entre desconocidos, festejos espontáneos en las calles o lágrimas de emoción. El cerebro libera dopamina y endorfinas, sustancias asociadas al placer, la recompensa y el bienestar.</p><p>&nbsp;</p><p>En cambio, cuando el resultado no es favorable predominan emociones como la frustración, el enojo o la tristeza. Aunque el partido haya terminado, esas sensaciones pueden mantenerse durante varias horas.</p><p>&nbsp;</p>Cuando la pasión se transforma en ansiedad<p>&nbsp;</p><p>Seguir un Mundial suele ser una experiencia positiva porque fortalece los vínculos sociales y genera momentos compartidos con familiares, amigos o compañeros de trabajo. Sin embargo, en algunas personas la intensidad emocional puede convertirse en un problema.</p><p>&nbsp;</p><p>Hay quienes pasan toda la jornada pensando en el partido, revisan permanentemente las noticias, imaginan distintos resultados o sienten una preocupación desmedida antes de cada encuentro.</p><p>&nbsp;</p><p>Los psicólogos aclaran que esto no necesariamente implica un trastorno de ansiedad. En la mayoría de los casos se trata de una respuesta emocional normal frente a un acontecimiento de gran relevancia.</p><p>&nbsp;</p><p>No obstante, conviene prestar atención cuando los nervios impiden realizar actividades habituales, afectan el descanso o generan un malestar excesivo.</p><p>&nbsp;</p><p>Durante los partidos también aparece otro fenómeno estudiado por la psicología deportiva: la ilusión de control. Muchas personas creen que usar una determinada camiseta, sentarse siempre en el mismo lugar o repetir ciertos rituales puede influir en el resultado.</p><p>&nbsp;</p><p>Aunque racionalmente saben que esas conductas no modifican el desempeño del equipo, esos hábitos ayudan a disminuir la incertidumbre y brindan una sensación de seguridad.</p><p>&nbsp;</p><p>Las redes sociales también potencian la experiencia emocional. Hoy el partido no solo se vive frente al televisor. Los comentarios en tiempo real, los memes, las discusiones y la circulación permanente de información mantienen al cerebro conectado durante muchas más horas que décadas atrás.</p><p>&nbsp;</p><p>Por eso algunos especialistas recomiendan hacer pausas digitales antes del encuentro, especialmente en personas que ya presentan elevados niveles de ansiedad.</p><p>&nbsp;</p><p>Otra estrategia útil consiste en mantener las rutinas habituales durante la previa. Comer normalmente, hidratarse, evitar el exceso de cafeína y realizar alguna caminata o actividad física liviana ayudan a regular la activación del organismo.</p><p>&nbsp;</p><p>La respiración profunda también es una herramienta sencilla y eficaz. Inspirar lentamente durante cuatro segundos, sostener el aire unos instantes y exhalar de manera pausada contribuye a disminuir la respuesta fisiológica del estrés.</p><p>&nbsp;</p><p>Más allá del resultado, los expertos coinciden en que el fútbol tiene un enorme valor social. Compartir un partido fortalece el sentido de pertenencia, favorece las relaciones interpersonales y genera recuerdos que permanecen durante años.</p><p>&nbsp;</p><p>Quizás por eso cada Mundial se vive con tanta intensidad. El cerebro no distingue únicamente un partido de fútbol: interpreta que está en juego algo que forma parte de la propia identidad. Y cuando eso sucede, emociones, pensamientos y cuerpo reaccionan al mismo tiempo.</p><p>&nbsp;</p><p>La pasión por la Selección puede acelerar el corazón, provocar ansiedad o mantenernos pendientes de cada jugada. Pero también tiene la capacidad de unir generaciones, crear historias compartidas y recordarnos que, durante 90 minutos, millones de personas sienten exactamente lo mismo.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_sO5bvEe0Sl2LdyAdwfLBGLRDAs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/06/ansiedad_por_el_mundial.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El debut argentino en una Copa del Mundo despierta emociones intensas, acelera el corazón y puede aumentar la ansiedad. La ciencia explica por qué un partido de fútbol activa mecanismos cerebrales similares a los de una situación de alto estrés.]]>
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                                                <category term="estilos-de-vida" label="ESTILOS DE VIDA" />
                                <updated>2026-06-16T13:26:04+00:00</updated>
                <published>2026-06-16T13:24:40+00:00</published>
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            Respirar profundo y sentir que el aire no alcanza: cuándo consultar
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                <![CDATA[RadioRafaela]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ayx29KL6qso9Be79_gwTCHza-r4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/06/respirar.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Estás sentado mirando televisión, trabajando frente a la computadora o incluso acostado en la cama. De repente sentís la necesidad de tomar una respiración profunda. Intentás llenar los pulmones por completo, pero la sensación de que "falta aire" persiste.</p><p>&nbsp;</p><p>Volvés a intentarlo varias veces y la preocupación empieza a crecer. Muchas personas consultan por este síntoma porque genera miedo e incertidumbre, especialmente cuando los estudios médicos no muestran alteraciones evidentes.</p><p>&nbsp;</p><p>La sensación de falta de aire, conocida médicamente como disnea, es uno de los motivos de consulta más frecuentes tanto en consultorios clínicos como en servicios de urgencias. Sin embargo, no siempre indica una enfermedad grave. Comprender qué puede estar ocurriendo es fundamental para actuar de manera adecuada y evitar tanto la subestimación como la alarma innecesaria.</p><p>&nbsp;</p><p></p>¿Por qué puede aparecer la sensación de falta de aire?<p>&nbsp;</p><p>La respiración es una función automática que normalmente ocurre sin que le prestemos atención. Cuando aparece una dificultad para respirar o la percepción de que el aire no alcanza, el cerebro activa mecanismos de alerta que generan preocupación inmediata.</p><p>&nbsp;</p><p>Una de las causas más frecuentes es la ansiedad. Los especialistas explican que durante situaciones de estrés o preocupación el cuerpo puede modificar el patrón respiratorio. La persona comienza a respirar más rápido o más superficialmente, lo que genera la sensación de que no logra completar una inspiración satisfactoria.</p><p>&nbsp;</p><p>Es común que quienes atraviesan períodos de tensión laboral, problemas familiares, estrés económico o situaciones emocionales intensas experimenten esta sensación sin presentar una enfermedad pulmonar o cardíaca.</p><p>Otra causa habitual es el sedentarismo. Cuando una persona realiza poca actividad física, el organismo pierde capacidad aeróbica. Como consecuencia, actividades simples como subir escaleras, caminar rápido o cargar bolsas pueden provocar sensación de ahogo.</p><p>&nbsp;</p><p>Las enfermedades respiratorias también forman parte de las posibles explicaciones. El asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), las alergias respiratorias y algunas infecciones pueden dificultar el ingreso de aire y generar síntomas persistentes.</p><p>&nbsp;</p><p>Los problemas cardíacos constituyen otro grupo importante de causas. Cuando el corazón no logra bombear sangre de manera eficiente, el organismo puede manifestarlo mediante falta de aire durante esfuerzos o incluso en reposo.</p><p>&nbsp;</p><p>La obesidad también puede influir. El exceso de peso aumenta el trabajo respiratorio y puede generar dificultad para expandir completamente los pulmones.</p><p>&nbsp;</p><p>Además, existen otras condiciones que pueden estar involucradas, como la anemia, trastornos de la tiroides, enfermedades neuromusculares, reflujo gastroesofágico y alteraciones del sueño como la apnea obstructiva.</p><p>&nbsp;</p>Cuándo la falta de aire debe considerarse una señal de alerta<p>&nbsp;</p><p>Aunque muchas veces la sensación de falta de aire tiene causas benignas o transitorias, existen situaciones que requieren atención médica inmediata.</p><p>&nbsp;</p><p>Los especialistas recomiendan consultar de urgencia cuando el síntoma aparece de manera repentina y severa, especialmente si se acompaña de dolor en el pecho, sudoración intensa, mareos, pérdida de conocimiento o coloración azulada en labios o dedos.</p><p>&nbsp;</p><p>También debe evaluarse rápidamente si la dificultad respiratoria aparece después de un traumatismo, una reacción alérgica o una infección respiratoria importante.</p><p>&nbsp;</p><p>Otro aspecto que merece atención es la progresión de los síntomas. Si una persona nota que actividades que antes realizaba sin problemas ahora generan ahogo, es conveniente realizar una consulta médica aunque no existan otros síntomas asociados.</p><p>&nbsp;</p><p>En algunos casos, la falta de aire puede acompañarse de tos persistente, silbidos al respirar, palpitaciones, hinchazón de piernas o cansancio extremo. Estos signos pueden orientar hacia problemas respiratorios o cardiovasculares que requieren diagnóstico y tratamiento.</p><p>&nbsp;</p><p>Los especialistas destacan que no es recomendable asumir automáticamente que la causa es ansiedad sin una evaluación profesional adecuada. Aunque el estrés puede generar síntomas respiratorios muy reales, siempre es importante descartar otras condiciones médicas.</p><p>&nbsp;</p>Qué hacer y cuándo consultar al médico<p>&nbsp;</p><p>Si la sensación de falta de aire se repite con frecuencia, afecta las actividades cotidianas o genera preocupación constante, es aconsejable solicitar una consulta médica.</p><p>&nbsp;</p><p>El profesional evaluará la historia clínica, realizará un examen físico y, si es necesario, solicitará estudios complementarios como análisis de sangre, radiografías, pruebas de función pulmonar o estudios cardíacos.</p><p>&nbsp;</p><p>Identificar la causa es fundamental porque el tratamiento dependerá del origen del problema. Mientras algunas personas necesitarán abordar una enfermedad respiratoria o cardíaca, otras pueden beneficiarse con cambios en el estilo de vida o estrategias para manejar el estrés.</p><p>&nbsp;</p><p>Consejos prácticos respaldados por especialistas</p><p>&nbsp;</p><p>Los expertos recomiendan una serie de medidas que pueden ayudar a mejorar la función respiratoria y reducir la sensación de falta de aire:</p><p>&nbsp;</p><p>Mantener actividad física regular adaptada a la edad y condición física.</p><p>Evitar el tabaquismo y la exposición al humo de cigarrillo.</p><p>Dormir las horas necesarias cada noche.</p><p>Mantener un peso saludable.</p><p>Realizar pausas durante jornadas laborales estresantes.</p><p>Practicar técnicas de respiración guiada cuando exista ansiedad.</p><p>Consultar tempranamente ante síntomas persistentes.</p><p>Mantener controladas enfermedades como hipertensión, diabetes o asma.</p><p>Evitar la automedicación.</p><p>&nbsp;</p><p>Los especialistas coinciden en que la falta de aire nunca debe ignorarse. Aunque muchas veces tiene causas tratables o incluso transitorias, también puede ser la primera manifestación de problemas de salud que requieren atención.</p><p>&nbsp;</p><p>La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, una evaluación médica adecuada permite identificar el origen del síntoma y encontrar estrategias para recuperar la tranquilidad. Porque respirar es algo que hacemos miles de veces al día sin pensarlo, y cuando deja de sentirse natural, el cuerpo está enviando una señal que merece ser escuchada.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ayx29KL6qso9Be79_gwTCHza-r4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/06/respirar.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La sensación de falta de aire puede estar vinculada al estrés, el sedentarismo o cuadros respiratorios y cardíacos. Aunque muchas veces tiene causas transitorias, los especialistas recomiendan no ignorarla si se repite o aparece con otros síntomas.]]>
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                                                <category term="estilos-de-vida" label="ESTILOS DE VIDA" />
                                <updated>2026-06-09T21:34:23+00:00</updated>
                <published>2026-06-09T21:31:36+00:00</published>
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            Estrés digital: cómo el uso excesivo del celular impacta en la salud mental
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        <link rel="alternate" href="https://radiorafaela.com.ar/estilos-de-vida/estres-digital-como-el-uso-excesivo-del-celular-impacta-en-la-salud-mental" type="text/html" title="Estrés digital: cómo el uso excesivo del celular impacta en la salud mental" />
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yjB3yNtCrq1RQYSSsqEfdXgrlxk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/04/celular.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El uso del celular forma parte de la vida cotidiana, pero cuando se vuelve constante y sin pausas puede generar efectos negativos en la salud. El llamado “estrés digital” es una de las problemáticas en crecimiento, especialmente en adultos jóvenes y adolescentes.</p><p>&nbsp;</p><p>La exposición continua a pantallas, notificaciones y redes sociales puede alterar el descanso, aumentar la ansiedad y dificultar la concentración.</p><p>&nbsp;</p><p></p>&nbsp;Qué es el estrés digital y cómo se manifiesta<p>&nbsp;</p><p>El estrés digital se produce cuando la sobrecarga de información y la conexión permanente generan agotamiento mental. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:</p><p>&nbsp;</p><p>Sensación de cansancio constante</p><p>Dificultad para concentrarse</p><p>Ansiedad al no tener el celular cerca</p><p>Problemas para dormir</p><p>Irritabilidad</p><p>&nbsp;</p><p>Uno de los factores más relevantes es el uso del celular antes de dormir, que afecta la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.</p><p>&nbsp;</p><p></p>&nbsp;El impacto en el descanso y la salud emocional<p>&nbsp;</p><p>Diversos estudios han mostrado que el uso excesivo de pantallas puede alterar los ciclos de sueño. La luz azul emitida por los dispositivos interfiere en el descanso y puede generar insomnio.</p><p>&nbsp;</p><p>Además, la exposición constante a redes sociales puede aumentar la comparación social, lo que impacta en la autoestima y el estado de ánimo.</p><p>&nbsp;</p>Cómo reducir el uso del celular sin dejar de estar conectado<p>&nbsp;</p><p>Los especialistas recomiendan estrategias simples para lograr un equilibrio:</p><p>Establecer horarios sin pantalla, especialmente antes de dormir</p><p>Desactivar notificaciones innecesarias</p><p>Evitar el celular durante las comidas</p><p>Usar modo nocturno o filtros de luz azul</p><p>Realizar actividades sin tecnología, como leer o caminar</p><p>También es útil identificar cuánto tiempo se dedica al celular y establecer límites progresivos.</p><p>&nbsp;</p><p>En un contexto donde la tecnología es parte de la rutina, el desafío no es eliminar su uso, sino aprender a gestionarlo. Reducir el estrés digital puede mejorar el descanso, la concentración y el bienestar general.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yjB3yNtCrq1RQYSSsqEfdXgrlxk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/04/celular.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La hiperconectividad afecta el descanso, la concentración y el bienestar emocional. Especialistas recomiendan limitar el uso y generar hábitos más saludables.]]>
                </summary>
                                                <category term="estilos-de-vida" label="ESTILOS DE VIDA" />
                                <updated>2026-05-01T22:45:04+00:00</updated>
                <published>2026-05-01T22:45:00+00:00</published>
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            No es hambre: por qué comés cuando estás ansioso y cómo evitarlo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V_nunGxwrSPw8pCC8cte2p_MEzo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/04/comida.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Comer sin hambre real es una conducta cada vez más común. Muchas personas recurren a la comida como una forma de aliviar el estrés o la ansiedad, sin darse cuenta de que detrás de ese impulso no hay una necesidad fisiológica sino una respuesta emocional.</p><p>&nbsp;</p>Hambre emocional vs hambre física<p>&nbsp;</p><p>Una de las claves para abordar este problema es aprender a diferenciar el hambre real del hambre emocional. Aunque pueden parecer similares, responden a mecanismos muy distintos.</p><p>&nbsp;</p><p>El hambre física aparece de manera gradual. Es una señal del cuerpo que indica que necesita energía. No exige alimentos específicos y se satisface con una comida equilibrada. Además, una vez que se cubre esa necesidad, aparece la sensación de saciedad.</p><p>&nbsp;</p><p></p><p>&nbsp;</p><p>Por el contrario, el hambre emocional surge de forma repentina e intensa. Suele estar asociada a antojos concretos, especialmente alimentos ricos en azúcar o harinas, como chocolates, galletitas o snacks. A diferencia del hambre real, no se satisface fácilmente: incluso después de comer, puede persistir la sensación de vacío.</p><p>&nbsp;</p><p>Este tipo de conducta está profundamente ligada a estados emocionales como el estrés, la tristeza, el aburrimiento o la ansiedad. Comer, en estos casos, funciona como una vía rápida de alivio, aunque sea momentáneo.</p><p>&nbsp;</p><p>Reconocer esta diferencia no solo permite tomar conciencia, sino también empezar a modificar el hábito.</p><p>&nbsp;</p>Qué pasa en el cuerpo cuando comés por ansiedad<p>&nbsp;</p><p>Desde el punto de vista biológico, el estrés activa una serie de mecanismos que influyen directamente en la alimentación. Uno de los principales protagonistas es el cortisol, conocido como la “hormona del estrés”.</p><p>&nbsp;</p><p></p><p>Cuando los niveles de cortisol aumentan, el cuerpo entra en estado de alerta. En ese contexto, se incrementa el deseo de consumir alimentos altamente calóricos, ya que el organismo interpreta que necesita energía rápida para enfrentar una situación de “riesgo”.</p><p>&nbsp;</p><p>A su vez, el consumo de azúcares y grasas genera una liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado al placer. Esto explica por qué comer puede generar una sensación de bienestar inmediata.</p><p>&nbsp;</p><p>El problema es que ese alivio es pasajero. Una vez que pasa el efecto, el malestar emocional sigue presente, lo que puede llevar a repetir el ciclo una y otra vez.</p><p>&nbsp;</p><p>Con el tiempo, este patrón puede convertirse en un hábito difícil de romper, afectando no solo el peso corporal, sino también la relación con la comida y la salud emocional.</p><p>&nbsp;</p>Cómo cortar el ciclo sin prohibiciones<p>&nbsp;</p><p>A diferencia de lo que suele creerse, la solución no pasa por restringir alimentos ni por seguir dietas estrictas. El enfoque más efectivo es comprender el origen del impulso y desarrollar herramientas para gestionarlo.</p><p>&nbsp;</p><p>Uno de los primeros pasos es identificar el momento en que aparece el deseo de comer. Preguntarse “¿tengo hambre o estoy sintiendo otra cosa?” puede ser un ejercicio simple pero muy potente.</p><p>&nbsp;</p><p>También es útil incorporar pausas. Antes de recurrir a la comida, tomarse unos minutos para respirar, tomar agua o simplemente detenerse puede ayudar a disminuir la intensidad del impulso.</p><p>&nbsp;</p><p>Buscar alternativas es otra estrategia clave. Actividades como salir a caminar, escuchar música, hablar con alguien o practicar ejercicios de respiración pueden cumplir una función similar a la comida en términos de regulación emocional, pero sin sus efectos negativos.</p><p>&nbsp;</p><p>Evitar comer frente a pantallas también es fundamental. La distracción dificulta la conexión con las señales de saciedad y favorece el consumo automático.</p><p>&nbsp;</p>Un enfoque integral<p>&nbsp;</p><p>Abordar el hambre emocional implica mirar más allá de la alimentación. El descanso, la actividad física y la gestión del estrés son pilares fundamentales para lograr un equilibrio.</p><p>&nbsp;</p><p>Dormir mal, por ejemplo, altera las hormonas que regulan el apetito, aumentando la sensación de hambre. El sedentarismo, por su parte, puede potenciar estados de ansiedad.</p><p>&nbsp;</p><p>En este sentido, pequeñas rutinas diarias pueden marcar una gran diferencia. Establecer horarios de comida, mantener una alimentación equilibrada y generar espacios de desconexión son herramientas que ayudan a ordenar el vínculo con la comida.</p><p>&nbsp;</p><p>En algunos casos, cuando el problema es persistente o genera malestar significativo, puede ser necesario consultar con un profesional de la salud, como un nutricionista o un psicólogo.</p><p>&nbsp;</p>Aprender a escuchar al cuerpo<p>&nbsp;</p><p>El desafío no es dejar de comer ciertos alimentos, sino aprender a escuchar al cuerpo y entender qué necesita en cada momento. La comida no es el problema: el problema es cuando se convierte en la única respuesta frente a las emociones.</p><p>&nbsp;</p><p>Desarrollar una relación más consciente con la alimentación no solo mejora la salud física, sino también el bienestar general. Implica dejar de lado la culpa y empezar a construir hábitos más saludables desde la comprensión y no desde la exigencia.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V_nunGxwrSPw8pCC8cte2p_MEzo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/04/comida.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada vez más personas comen por estrés o emociones. Cómo identificar el hambre emocional y qué hábitos ayudan a mejorar la relación con la comida.]]>
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                                                <category term="estilos-de-vida" label="ESTILOS DE VIDA" />
                                <updated>2026-04-30T19:45:59+00:00</updated>
                <published>2026-04-30T19:44:17+00:00</published>
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            Cómo manejar la ansiedad que aparece en Año Nuevo
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                <![CDATA[RadioRafaela]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Fta9sObywaS3rfDifo4g-SqBsH4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/12/ansiedad.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando termina la Navidad y se acerca el inicio de un nuevo año, muchas personas atraviesan un momento de fuerte introspección. Para algunas, ese balance resulta tranquilizador; para otras, activa ansiedad, culpa por objetivos no cumplidos y la sensación persistente de que el tiempo no alcanza. Lejos de ser una experiencia aislada, se trata de una reacción frecuente ante un período cargado de expectativas sociales y personales.</p><p>&nbsp;</p><p>“El Año Nuevo suele activar una evaluación interna muy intensa”, explicó Ravi Gill, psicólogo de la salud y fundador de Smart Mind Health. Según señaló, es habitual que en estos días las personas queden atrapadas en pensamientos negativos vinculados a lo que no lograron durante el año que termina.</p><p>&nbsp;</p>Cómo reconocer la ansiedad de Año Nuevo&nbsp;<p>El especialista indicó que una de las claves para identificar la ansiedad es observar la repetición de ciertos pensamientos. No se trata de una reflexión puntual, sino de cuando la mente vuelve una y otra vez sobre las mismas ideas negativas.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>“Si constantemente regresamos a ese espacio mental donde solo aparecen las cosas que no hicimos y quedamos atrapados en ese bucle, probablemente estemos frente a un cuadro de ansiedad”, explicó Gill. Este estado también puede distorsionar la evaluación del año vivido, dificultando reconocer logros o comprender que las metas planteadas quizás no eran realistas.</p><p>&nbsp;</p>Cuando el estrés deja de ser útil<p>&nbsp;</p><p>Gill aclaró que el estrés no siempre es negativo. En períodos cortos puede resultar motivador y funcional. El problema aparece cuando se sostiene en el tiempo y se acumula, afectando la salud mental y física.</p><p>&nbsp;</p><p>A esto se suman factores propios de esta época: la ruptura de rutinas, el tiempo libre entre Navidad y Año Nuevo y la exposición constante a comparaciones sociales, especialmente a través de redes sociales, donde predominan relatos de éxito y logros.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Qué estrategias ayudan a atravesar mejor este momento&nbsp;<p>El especialista recomendó acciones simples y concretas para reducir el impacto de la ansiedad en estos días. Replantear pensamientos negativos y separar el valor personal de los resultados obtenidos es un primer paso clave. También sugirió volver gradualmente a una rutina diaria, ya que la estructura brinda previsibilidad y seguridad psicológica.</p><p>&nbsp;</p><p>El cuidado del sueño aparece como otro pilar fundamental, al igual que reducir la comparación con los demás y recordar que en redes sociales solo se muestra una parte de la realidad. En momentos de mayor malestar, la respiración consciente puede ayudar a regular el cuerpo y la mente.</p><p>&nbsp;</p><p>Por último, Gill aconsejó abandonar los grandes propósitos anuales y pensar en objetivos pequeños y alcanzables, divididos en períodos cortos. Esta estrategia permite reducir la presión y sostener cambios de manera más realista.</p><p>&nbsp;</p>Un cierre necesario<p>&nbsp;</p><p>La ansiedad de Año Nuevo no es una falla personal ni una debilidad. Es una respuesta frecuente ante la presión por cerrar ciclos, compararse y enfrentar la incertidumbre. Comprender por qué aparece y bajar la autoexigencia puede ser el primer paso para iniciar el año con más calma, menos culpa y mayor cuidado personal.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Fta9sObywaS3rfDifo4g-SqBsH4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/12/ansiedad.png" class="type:primaryImage" /></figure>La presión por empezar de cero, los balances personales y la comparación social pueden intensificar el malestar emocional en esta etapa]]>
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                                                <category term="estilos-de-vida" label="ESTILOS DE VIDA" />
                                <updated>2026-03-18T16:15:38+00:00</updated>
                <published>2025-12-31T20:30:00+00:00</published>
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        <title>
            &quot;Me siento deprimida...&quot;: hoy, casi 3 de cada 10 adultos presentan síntomas de ansiedad o depresión
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        <link rel="alternate" href="https://radiorafaela.com.ar/estilos-de-vida/me-siento-deprimida-hoy-casi-3-de-cada-10-adultos-presentan-sintomas-de-ansiedad-o-depresion" type="text/html" title="&quot;Me siento deprimida...&quot;: hoy, casi 3 de cada 10 adultos presentan síntomas de ansiedad o depresión" />
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                <![CDATA[RadioRafaela]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VKCtWmHLb3-BN7sqyOl5umpmHH0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/depresion_ansiedad_deprimida_triste_mujer.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El malestar psicológico en la Argentina urbana no deja de crecer. Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que la proporción de personas adultas que presentan síntomas de ansiedad y depresión aumentó de un 18,4% en 2010 al 28,1% en 2024.</p><p>Esto significa que casi tres de cada diez personas sufren actualmente un deterioro en su bienestar emocional.</p>Tendencia en alza<p>El estudio, basado en la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), muestra que este incremento fue sostenido en todo el período analizado. La tendencia no distingue sectores sociales, pero las brechas se hacen más visibles a medida que crece la precariedad económica y laboral.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>En 2024, el 39,5% de la población en situación de pobreza manifestó síntomas de ansiedad y depresión, casi el doble que en los sectores no pobres (21,8%). Esto significa que las condiciones socioeconómicas tienen un peso decisivo en la salud mental de las personas.</p><p>Además, el análisis revela que las mujeres registran niveles de malestar psicológico más altos que los varones, lo que confirma una brecha persistente en términos de género. Por grupo etario, el impacto se concentró en adultos de entre 60 y 74 años, con un 30,1% en 2024.</p>El malestar psicológico refleja un deterioro en el bienestar subjetivo de la población<p>&nbsp;</p><p>El impacto reciente: los que empeoraron y los que mejoraron</p><p>El informe pone especial foco en lo ocurrido entre 2022 y 2024, años atravesados por la postpandemia y una fuerte crisis económica. Allí se observa que:</p><p>58,2% de la población panel se mantuvo estable sin malestar psicológico.</p><p>18,4% empeoró su salud mental, es decir, pasó de no tener síntomas a manifestarlos en 2024.</p><p>12% atravesó un patrón intermitente, alternando entre años con y sin síntomas.</p><p>5% permaneció con malestar psicológico persistente durante los tres años.</p><p>El estudio también detectó que en los hogares pobres, un 23,8% comenzó a experimentar síntomas recién en 2024, lo que refleja el fuerte impacto de la coyuntura económica reciente.</p><p>Otro factor de peso fue la salud física: entre quienes padecen enfermedades crónicas o graves, un 31,4% empeoró su bienestar psicológico, a lo que se suma un 17,6% que mantuvo síntomas de manera persistente.</p><p>En el mercado laboral, los desocupados fueron los más afectados: 30,4% empeoró, frente a un 13% que logró mejorar. En cambio, entre las personas con empleo pleno o precario, la proporción de quienes permanecieron sin síntomas fue mucho más alta.</p>El aumento es más fuerte en mujeres<p>&nbsp;</p>Factores que explican el malestar psicológico<p>Los modelos estadísticos utilizados en la investigación confirmaron que los factores con mayor peso en la aparición o empeoramiento del malestar psicológico son:</p><p>Sexo: las mujeres muestran mayores niveles de ansiedad y depresión.</p><p>Condición de salud: tener enfermedades graves o crónicas incrementa el riesgo.</p><p>Situación laboral: estar desocupado o subempleado aumenta la vulnerabilidad.</p><p>Pobreza por ingresos: los hogares más desfavorecidos presentan hasta tres veces más prevalencia de síntomas.</p><p>El informe concluye que, aunque estos factores explican parte de la variabilidad, el crecimiento del malestar psicológico se mantiene como una tendencia estructural, sostenida más allá de las características individuales.</p>Un llamado de atención<p>Los investigadores señalan que el malestar psicológico no equivale a un diagnóstico clínico, pero sí refleja un deterioro en el bienestar subjetivo de la población. Se trata de un indicador sensible a las crisis económicas, laborales y sociales, que revela el impacto que estas tienen en la vida cotidiana de millones de argentinos.</p><p>En palabras del documento, “el malestar psicológico se observa en toda la estructura social, con mayores brechas de desigualdad en los sectores más vulnerables. La persistencia de esta tendencia plantea un desafío para las políticas públicas en materia de salud mental y bienestar social”.</p><p>El contexto de inflación, desempleo y precariedad laboral, sumado al déficit en el sistema de salud mental —con menor cobertura y mayores costos— agrava aún más la situación.</p>Hacia dónde mirar<p>Los especialistas remarcan que el abordaje del malestar psicológico requiere una mirada integral: no solo centrada en el acceso a la atención en salud mental, sino también en la mejora de las condiciones de vida, el empleo y la reducción de las desigualdades estructurales.</p><p>&nbsp;</p><p>El Litoral</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VKCtWmHLb3-BN7sqyOl5umpmHH0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/depresion_ansiedad_deprimida_triste_mujer.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El aumento es más fuerte en mujeres, personas mayores y hogares en situación de pobreza. Entre 2022 y 2024, casi dos de cada diez adultos empeoraron su salud mental, con mayor impacto en los desempleados y en quienes tienen enfermedades crónicas.]]>
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                                <updated>2026-03-18T16:15:38+00:00</updated>
                <published>2025-09-10T17:26:16+00:00</published>
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            Según la psicología: ¿Qué revela guardar las bolsas del supermercado dentro de otra más grande?
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                <![CDATA[RadioRafaela]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Pkzj7vNscPqjQOceeqZtjASjLug=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/bolsas_del_super.avif" class="type:primaryImage" /></figure><p>Guardar las bolsas del supermercado dentro de otra más grande es una costumbre presente en la mayoría de los hogares argentinos. Aunque a simple vista parece un gesto funcional para ahorrar espacio o tenerlas a mano, la psicología conductual sostiene que este hábito refleja mucho más que una simple rutina doméstica.</p>Orden y previsión<p>Quienes juntan bolsas suelen hacerlo con la intención de mantener la casa organizada y estar preparados para usos futuros. Se trata de una forma de anticiparse a lo inesperado, lo que traduce una búsqueda de control frente a la incertidumbre cotidiana.</p><p>&nbsp;</p>Este gesto suele asociarse con la necesidad de orden y previsión.&nbsp;Economía mental y sustentabilidad<p>Desde la psicología se interpreta también como un acto de aprovechamiento de recursos, que evita el desperdicio y da un segundo uso a algo que conserva valor. Esta práctica conecta tanto con la idea de cuidar el bolsillo como con la conciencia ambiental de reutilizar lo que puede servir.</p>Ansiedad y seguridad emocional<p>Otro aspecto interesante es que acumular bolsas puede ser una estrategia inconsciente para reducir la ansiedad. Saber que hay bolsas guardadas para cuando se necesiten genera tranquilidad y refuerza la sensación de seguridad en el hogar.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Pkzj7vNscPqjQOceeqZtjASjLug=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/09/bolsas_del_super.avif" class="type:primaryImage" /></figure>Un hábito común en los hogares argentinos que va más allá de lo práctico: orden, previsión y hasta manejo de la ansiedad.]]>
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                                                <category term="interes-general" label="INTERES GENERAL" />
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                <published>2025-09-08T10:32:23+00:00</published>
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            Un estudio reveló que 3 de cada 10 argentinos presentan ansiedad o depresión
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                <![CDATA[RadioRafaela]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VCqNv-uM5gKiGjmaCMRawYProLY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/08/depresion.avif" class="type:primaryImage" /></figure><p>Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) reveló un dato preocupante: el malestar psicológico en la población urbana del país creció de manera sostenida en los últimos 14 años, pasando del 18,4% en 2010 al 28,1% en 2024. Esto significa que casi tres de cada diez adultos manifiestan síntomas de ansiedad o depresión, un fenómeno que se intensificó particularmente en el último trienio.</p><p>El estudio, titulado “Malestar psicológico: la evolución histórica en la Argentina urbana (2010-2024) y determinantes en el contexto reciente (2022-2024)”, será presentado este miércoles 20 de agosto a las 18 a través del canal de streaming Hagamos Lío, que impulsa la propia UCA. La investigación estuvo a cargo de Solange Rodríguez Espínola, Eduardo Leonardelli, María Agustina Paternó Manavella, Milagros Dolabjian y Agustín Salvia, en el marco de un trabajo que analizó a personas mayores de 18 años residentes en ciudades de más de 80 mil habitantes y en las principales áreas metropolitanas del país.</p>Un deterioro en aumento y con claros determinantes<p>El informe mostró que el 58% de los adultos urbanos se mantuvo sin síntomas de malestar psicológico entre 2022 y 2024, pero un 18% experimentó un deterioro significativo de su salud mental en ese breve lapso. A su vez, un 12% presentó síntomas de manera intermitente y un 5% los mantuvo de forma persistente.</p><p>&nbsp;</p>Se observa un mayor malestar psicológico a medida que se desciende en la estructura social, manteniendo brechas constantes a lo largo de la serie.<p>&nbsp;</p><p>Entre los factores más asociados al malestar psicológico, el trabajo destaca la condición de salud general, la situación laboral, el nivel de ingresos y el género. Las personas desempleadas o subempleadas mostraron mayor propensión a síntomas ansiosos y depresivos, mientras que los pobres e indigentes prácticamente duplican los niveles de malestar en comparación con sectores con mayores recursos.</p><p>En ese sentido, la doctora en Psicología Solange Rodríguez Espínola, integrante del equipo de investigación, explicó: “Los antecedentes internacionales ya mostraban un aumento en la vulnerabilidad psicológica, pero en Argentina esto se potenció por las condiciones estructurales: desempleo, inflación, desigualdad. Especialmente se ve en mujeres jefas de hogar con bajo ingreso y poca estabilidad laboral”.</p>Mujeres y personas mayores, entre los más afectados<p>El análisis realizado por el ODSA también indica que las mujeres reportan, en promedio, tres puntos porcentuales más que los varones en indicadores de ansiedad y depresión. Además, las personas mayores fueron especialmente impactadas: el grupo de 60 a 74 años mostró un 30,1% de malestar psicológico en 2024, el valor más alto entre todos los segmentos etarios relevados.</p><p>En relación a esto, la OMS define a la salud mental como un estado emocional y psicológico que permite enfrentar desafíos, establecer vínculos saludables y tomar decisiones informadas. Desde esa perspectiva, el informe alerta que cada vez más personas en Argentina ven comprometida esa capacidad básica, con efectos directos sobre su calidad de vida.</p>El 41,8% de las personas declararon sintomatología ansiosa y/o depresiva en al menos uno de los años de análisis: un 5% de las personas reportó malestar psicológico de manera persistente durante los tres años, un 12% evidenció un patrón intermitente a lo largo del tiempo y un 18,4% manifestó un empeoramiento en su estado de salud mentalUna tendencia que interpela al Estado y a la sociedad<p>Los resultados de esta investigación ponen en evidencia una crisis silenciosa que atraviesa a buena parte de la sociedad argentina, en particular a los sectores más vulnerables. El deterioro sostenido de la salud mental refleja las consecuencias del contexto económico, social y emocional, y plantea un desafío urgente para las políticas públicas.</p><p>Desde la UCA insisten en la necesidad de abordajes integrales, que consideren no solo la asistencia psicológica o psiquiátrica, sino también mejoras en las condiciones estructurales que inciden en el bienestar emocional: trabajo digno, ingreso suficiente, salud accesible y contención comunitaria.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VCqNv-uM5gKiGjmaCMRawYProLY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/08/depresion.avif" class="type:primaryImage" /></figure>Un estudio de la UCA advierte que entre 2010 y 2024 aumentó un 10% la proporción de adultos con síntomas de sufrimiento mental, con mayor impacto entre mujeres, personas mayores y sectores vulnerables.]]>
                </summary>
                                                <category term="estilos-de-vida" label="ESTILOS DE VIDA" />
                                <updated>2025-08-20T14:04:08+00:00</updated>
                <published>2025-08-20T14:02:47+00:00</published>
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            Cuáles son los hábitos al usar el celular que revelan un trastorno de ansiedad
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        <link rel="alternate" href="https://radiorafaela.com.ar/estilos-de-vida/cuales-son-los-habitos-al-usar-el-celular-que-revelan-un-trastorno-de-ansiedad" type="text/html" title="Cuáles son los hábitos al usar el celular que revelan un trastorno de ansiedad" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Radio Rafaela]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://radiorafaela.com.ar/estilos-de-vida/cuales-son-los-habitos-al-usar-el-celular-que-revelan-un-trastorno-de-ansiedad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7qXkUREdiPYZOtdAnXKHXblo85k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/galeria/fotos/2023/11/10/l_1699643614.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La conducta respecto al smartphone da indicios sobre el nerviosismo y la preocupación en exceso que pueden derivar en problemas de salud mental.</p><p>.</p><p>La ansiedad es un fenómeno que abarca una variedad de emociones como el nerviosismo, la preocupación, el estrés y el miedo, y representa uno de los desafíos más significativos para la salud mental. En su esencia, la ansiedad es una respuesta emocional diseñada para protegernos ante la percepción de una amenaza o peligro, funcionando como un mecanismo de defensa.</p><p>En situaciones estresantes, la ansiedad puede ser una respuesta fisiológica normal, leve y temporal. Pero cuando la respuesta es desproporcionada con respecto al estímulo que la desencadena y, además, es una conducta que se mantiene en el tiempo puede derivar en un trastorno mental.</p><p>Por eso es importante entender cómo nuestros hábitos cotidianos pueden reflejar nuestro estado emocional. La ansiedad, que antes podía pasar desapercibida, ahora puede llegar a notarse en la conducta que tenemos respecto a nuestro dispositivo más personal: el teléfono celular.</p><p>La ansiedad puede ser una respuesta a una preocupación o miedo específico. Tiende a desarrollarse de forma gradual, y la persona generalmente se preocupa o se angustia desde el principio. Puede ser leve, moderada o severa.</p><p>Prestar atención a los signos de ansiedad al usar el celular nos ayuda a identificar alguna conducta que, con el asesoramiento psicológico respectivo, puede llevarnos a un diagnóstico acertado.</p><p></p><p>FOMO o miedo a perderse de algo</p><p>El miedo a “quedarse afuera” puede estar relacionado con salidas o eventos sociales, oportunidades laborales, relaciones o, incluso, cuestiones de la vida en general. La sigla FOMO proviene de la expresión en inglés Fear of Missing Out (“temor a perderse algo”, en castellano).</p><p>“Desde hace unos años existe un diagnóstico llamado FOMO o temor a quedar desconectado o fuera de circulación en las redes sociales. Se asocia con trastornos de ansiedad generalizada y fobia social”, explicó a Infobae la licenciada Gabriela Martínez Castro (MN 18627), directora del Centro de Estudio Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA).</p><p>Si bien es difícil cuantificar la ansiedad y el estrés relacionados con el miedo a perderse algo, estudios demuestran que las personas que pasan más tiempo en las redes sociales tienen un mayor riesgo de sufrir ansiedad social y depresión.</p><p>Según un estudio publicado en la revista científica World Journal of Clinical Cases, entre los síntomas que desencadenan el FOMO, la soledad es un factor clave: “A pesar de las interacciones instantáneas y deseadas con sus seguidores a través de las redes sociales, los jóvenes se sienten más solos y desconectados que nunca”, definió el estudio. El FOMO también se relaciona con insomnio, problemas de salud mental, baja autoestima y síntomas depresivos.</p><p>Escroleo constante</p><p>El primer signo de ansiedad al usar el celular es escrolear excesivamente, un comportamiento de evasión que aumenta la ansiedad. Muchas personas utilizan esta conducta como un método de distracción, para desviar la atención de los problemas o conflictos personales.</p><p>Esto permite evitar lo que está sucediendo en la vida real, ya sea una situación de trabajo estresante o una discusión con un amigo.</p><p>En una investigación publicada en la revista Health Communication, especializada en comunicación sanitaria, se señala que el 16.5% de los encuestados muestran problemas severos con respecto al consumo de noticias negativas en redes sociales. Entre los 1,100 encuestados, quienes escrolean constantemente en busca de este tipo de contenido experimentan mayores niveles de ansiedad y estrés.</p><p>Phubbing o usar el celular en momentos inapropiados</p><p>Otra conducta ansiosa es el continuo uso del celular, incluso en momentos inapropiados como mientras se hace ejercicio, se está en una reunión de trabajo, durante una cena familiar o cuando se debería estar durmiendo. Y más no poder dejar de mirar el teléfono cuando estamos frente a frente con otra persona, y el teléfono se convierte en una forma de evadir el diálogo entre humanos.</p><p>Estar constantemente pendiente del smartphone podría incluso ser interpretada como una relación codependiente, pero con el dispositivo. Es una especie de apego emocional que podemos llegar a desarrollar con nuestros dispositivos tecnológicos.</p><p>Ignorar a quien tenemos enfrente para mirar el móvil impacta en los afectos, la buena comunicación y, según indican los especialistas, hasta puede generar una adicción. Este fenómeno, llamado phubbing o ningufoneo surge del neologismo que combina “phone” (teléfono) y “snubbing” (desdeñar, desairar) e indica el acto de ignorar a la persona que se tiene en frente por mirar la pantalla de un dispositivo.</p><p>Alexis Alderete (MP 85367), licenciado en psicología, especialista en trastornos de ansiedad y entrenamiento en habilidades, (Fundación Foro), posgrado en Sexología Clínica, afirmó en Infobae: “Entendemos el phubbing como el acto de ignorar a una o varias personas que están físicamente cerca nuestro, ya sea en una cita, en una conversación con amigos o en una reunión de trabajo, para prestar atención al celular u a otro dispositivo electrónico. Dicha acción nos invita a reflexionar que la tecnología ha penetrado en nuestras actividades más íntimas y cotidianas, alejándonos de las personas que apreciamos”.</p><p>Revisar el teléfono todo el tiempo puede ser un indicio de ansiedad y desconexión con el momento presente, que pone de manifiesto nuestra dependencia hacia el smartphone.</p><p>Obsesión con las notificaciones</p><p></p><p>Por último, la obsesión por contestar de inmediato todas las notificaciones que recibes en el celular también revela una conducta ansiosa. Esta tendencia a consultar de manera constante el dispositivo lleva a los usuarios a mantenerse en una perpetua comunicación sin establecer límites.</p><p>Este comportamiento obsesivo se ve alimentado por la expectativa ajena que responderás a los mensajes de inmediato o que siempre contestarás a una llamada de trabajo. Es una presión sostenida que, en muchos casos, termina generando más problemas que beneficios en términos de bienestar emocional.</p><p>El uso del celular representa un desafío cada vez mayor para la salud mental. Por eso es crucial buscar formas efectivas de tratar y prevenir la ansiedad causada por nuestros hábitos digitales. Infobae.</p>]]>
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                                <updated>2023-11-10T19:06:16+00:00</updated>
                <published>2023-11-10T19:06:16+00:00</published>
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